Abstracto
- En los últimos 30 años, el sistema de educación superior experimentó un crecimiento que significó pasar de una matrícula de pregrado de 165 mil estudiantes a principios de los años ochenta, a una matrícula de más de 1 millón de estudiantes el año 2012. Este desarrollo es, sin lugar a dudas, un logro importante. De acuerdo a la OCDE (2009) 1 , gracias a este fenómeno el sistema de educación superior pasó de ser un sistema de élite a uno masivo. Sin embargo, este aumento en la matrícula trajo consigo un cambio en el perfil y en las necesidades de los estudiantes. Frente a ello, se hicieron más patentes otros problemas como es el caso de la deserción. En Chile, más del 50% de quienes se matriculan en la educación superior no concluyen el programa en el que se matricularon inicialmente. Esta situación genera importantes pérdidas de eficiencia para el Estado y las instituciones, así como disminución de oportunidades para los estudiantes y sus familias.